Derrame Pleural: Complicación de la Neumonía

Derrame Pleural: Complicación de la Neumonía

La neumonía es una enfermedad pulmonar que puede originarse debido a una infección ya sea por bacterias, virus u hongos y puede ser muy leve hasta grave, e incluso mortal. La gravedad se manifiesta de acuerdo al tipo de agente infeccioso, y también de acuerdo a la edad y al estado de salud de la persona.

En el curso de una neumonía, es posible desarrollar una complicación llamada derrame pleural, que quiere decir que se ha acumulado líquido en los tejidos alrededor del pulmón. Cuando esto ocurre, las principales manifestaciones serán tos, fiebre elevada, dolor en el tórax, dificultad para respirar, respiración rápida y superficial.

En una persona con neumonía, habrá que determinarse lo más rápido posible si hay o no derrame pleural y esto se hace por medio de análisis, radiografías o ecografías. En caso de que exista el derrame pleural, es imprescindible retirar cuanto antes este líquido, pues si no se drena hacia el exterior, es difícil lograr una buena evolución de la neumonía.

El tratamiento del derrame pleural es un procedimiento quirúrgico por el que se extrae el líquido por medio de una aguja, y se realiza en quirófano con sedación y anestesia local. En algunos casos puede dejarse un tubito que permita la salida del líquido a lo largo de los días posteriores, al mismo tiempo que se sigue con tratamiento médico. En casos más complicados, puede haber necesidad de operar abriendo la cavidad torácica para limpiar la cavidad pleural.

El tratamiento quirúrgico de las complicaciones de la neumonía debe efectuarse a tiempo para permitir la evolución favorable de las neumonías, cualquiera que sea su origen.

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